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La curiosidad es innata en el ser humano; desde pequeños, tendemos a serlo. Según la Real Academia Española, la curiosidad es el deseo de saber o averiguar algo que no concierne. Esto se inicia a temprana edad, cuando los niños comienzan a observar, tocar y preguntar por el porqué de las cosas.

Nos motiva a buscar más información sobre lo que desconocemos y nos provoca intriga e interés. Nos impulsa a aprender sobre lo que nos rodea. Existen barreras psicológicas que la apagan. Esto se debe al miedo a lo desconocido, a no saber formular preguntas o a no haber desarrollado la imaginación. En ocasiones, el sistema educativo apaga la curiosidad al no permitir experimentar ni descubrir por cuenta propia. La curiosidad es el motor del desarrollo cognitivo en todo ser humano.  Una persona que está en constante búsqueda de respuestas a sus preguntas domina las conversaciones profundas.

Nos permite tener un aprendizaje continuo, lo cual es indispensable hoy en día para profesionales y empresas, ya que ayuda a innovar y a crear productos o servicios nuevos.  

“Una mente curiosa detectará y resolverá problemas sin miedo a probar algo nuevo; buscará activamente las aportaciones de los demás y tenderá a ampliar su pensamiento. Cualquiera que desee desarrollar una carrera exitosa debe abrazar la curiosidad.” (Coleman, 2022).

Como educadores, es importante fomentar la curiosidad en nuestros alumnos. Es una herramienta valiosa para seguir aprendiendo, ser innovadores, motivarnos, salir de la rutina y hacer cosas nuevas. A continuación, explicaré cómo promover esta herramienta en el aula.

¿Cómo fomentar la curiosidad en nuestros alumnos?

  • Contesta todas las preguntas que hacen los niños. Si no sabes la respuesta, enseña al niño a buscar en un libro o en Internet de manera segura y supervisada.
  • Experimenta con lo desconocido. Permite que el alumno explore temas nuevos, sin que sepa la respuesta o el resultado, y que la descubra en el momento en que experimente.
  • Permite un aprendizaje colectivo, donde se dé la oportunidad de un desarrollo democrático donde todos aporten ideas.
  • Desaprender es clave para adquirir nuevos conocimientos o mejorar habilidades y destrezas. Hay que ir abriendo paso a nuevas experiencias.
  • Haga preguntas abiertas que lleven al alumno a pensar y reflexionar. Las preguntas estimulantes alteran nuestro pensamiento y nos motivan a pensar de manera diferente y a ver las situaciones desde otro ángulo.
    • Ejemplos:
      • ¿Qué parte del proyecto te retó?
      • Preguntas reflexivas o de autoevaluación: ¿Cómo puedo mejorar mi actitud para aportar ideas al grupo de trabajo?
  • Reaprender escuchando las opiniones y puntos de vista de los demás compañeros. Motiva a trabajar en equipos.
  • Sal de la rutina haciendo actividades que no acostumbras a realizar en el aula. Cuando algo se vuelve rutinario, la mente entra en automático y no permite pensar de manera distinta; por tanto, apaga la curiosidad.
  • Motívalos a resolver problemas a través de actividades divertidas.
    • Ejemplo:
      • ¿Por qué los objetos flotan? Permite que el estudiante investigue colocando objetos en el agua y comparando cómo son los objetos que flotan y los que se hunden. Permita que el alumno dé su explicación y luego mencione por qué flotan.

En fin, siempre hay oportunidades para seguir aprendiendo. La curiosidad es lo que nos llevará a conocer lo desconocido. Fomenta la curiosidad en los alumnos; esta herramienta será útil e indispensable en la vida adulta.

Betsamaries Colón

Betsamaries Colón cuenta con un bachillerato en educación de nivel preescolar y elemental. Tiene 14 años de experiencia como educadora. Actualmente, ejerce como maestra facilitadora de nivel elemental en un colegio privado de Puerto Rico, donde se enfoca en actividades de STEAM, Design Thinking y en el proceso de diseño e ingeniería.

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